La discalculia es un trastorno del aprendizaje que se caracteriza por una dificultad significativa para comprender y utilizar los conceptos matemáticos, así como para realizar cálculos numéricos y operaciones aritméticas básicas. Se da en el marco de un nivel intelectual normal y no está causado por deprivación escolar o un mal método de aprendizaje.

Algunos de los síntomas a tener en cuenta ante un posible diagnóstico son:
ETAPA INFANTIL
– Dificultades en la comprensión de conceptos como “más grande que”, “mayor que” o “el más pequeño”.
– Problemas en el aprendizaje del conteo.
– Dificultades en la correspondencia entre el nombre y la representación visual y la representación de la magnitud (saber que “7” significa “siete”).
– Respuestas lentas, indicando baja automatización de las tareas.
ETAPA PRIMARIA
– Dificultades en “mayor que”, “menor que”.
– Usan los dedos para contar más allá de 3º de primaria.
– Dificultades en comprender los signos de las operaciones y la mecánica de estas.
– Dificultad para aprender y recordar hechos numéricos (2+8, 3 x 4…)
– Dificultades para el cálculo aproximado.
– Dificultad en el manejo de la hora, días de la semana, meses del año…
– Dificultades en la adquisición del valor posicional de los números (unidades, decenas, centenas…).
– Dificultad en extrapolar la competencia matemática al día a día: manejo del dinero, estimaciones, referencias …
– Sensación de que desaprenden. Pueden olvidar con facilidad procedimientos que ya sabían.
Como todo trastorno, la detección precoz y la intervención temprana, con las adaptaciones metodológicas adecuadas, pueden facilitar la adquisición de la competencia matemática al alumnado que presente discalculia.

